Hamnet Hamnet
Sobre Hamnet, el libro de Maggie O'Farrell y la película dirigida por Chloé Zhao inspirada en la novela.
Terminé de leer Hamnet y miré la película.
El libro de Maggie O’Farrell cuenta la historia de Agnes: cómo conoce a su esposo, se enamoran, se casan, tienen hijos, sufren la pérdida del varoncito, se mudan a una nueva casa y finalmente ella descubre la obra teatral que él hace en honor a su hijo. Agnes es Anne Hathaway la esposa de William Shakespeare, no la actriz de El Diablo Viste a la Moda (aunque ella hizo un chiste al respecto en su Instagram).
En las notas de la autora ella dice: “Esta es una obra de ficción inspirada en la breve vida de un niño que murió en Stratford, Warwickshire, el verano de 1596 (…) no se sabe de qué murió Hamnet Shakespeare: el entierro está registrado, pero no la causa de la muerte. Shakespeare no menciona ni una sola vez la peste negra o «pestilencia», como la llamaban a finales del siglo XVI, en ninguna de sus obras de teatro ni en su poesía”.
La novela tiene una prosa agradable y dulce, pero no empalagosa, cuando se habla de amor. Intercala la historia del pasado de la pareja con el presente correspondido a partir del momento previo en el que el niño se enferma. Hay una escena en particular que repiquetea en mi cabeza: es el momento donde se enlazan el nacimiento de los gemelos Judith y Hamnet y el fallecimiento del pequeño. De alguna manera, todos conocemos cómo puede llegar a ser un parto en tiempos actuales y con todas las implicancias de la medicina, pero imaginar y dar forma en nuestra mente a uno que ocurrió allá por el 1500 es -al menos para mi- más doloroso. Mucho más si se tiene en cuenta que dicha situación se da en la habitación de un hogar común y corriente, porque hay una estructura de la que se carece. Ahora bien, si se intercala el parto con la muerte la sensación puede llegar a ser desgarradora, porque por un lado tenés a una madre sufriendo los dolores físicos de dar a luz y, por el otro, a esa misma madre perder a ese mismo pequeño. El clima generado mentalmente por tal sucesión de hechos es similar al de cabecear un árbol de más de cien años después de tomar carrera.
Lo que sucede a continuación es ver cómo ella se apaga. Hay un vacío por la perdida y más aún por la ausencia de su marido, que se la pasa yendo a Londres a trabajar en las obras de teatro que él mismo crea. Él no es un padre que abandonó a su familia y se fue para nunca más volver, es un esposo que se va a trabajar a la gran ciudad y vuelve al hogar cada cierto tiempo. En la pareja hay comprensión mutua. De hecho, tras largas jornadas de trabajo él compra una casa más grande ubicada en el centro de Stratford y luego continúa enviando dinero e instrucciones a su hija mayor para que compre más campos. Es decir, gana una buena cantidad de dinero y lo invierte en el bienestar de su familia.
Aunque la historia tiene como motor al pequeño Hamnet, hijo del reconocido autor inglés, lo central es Agnes. Una joven con conocimiento de plantas medicinales que puede ver tu destino con solo darte la mano y tocar ese lugar que existe entre el dedo índice y el pulgar. Ella pasa de vivir en el campo con su hermano, medias hermanas y madrastra a vivir con su esposo en una casa pegadita a la de sus suegros y cuñados. Conviven parcialmente y, a su manera, se va a adaptando al funcionamiento del nuevo hogar. Es una esposa fiel y dedicada que ama a su familia pero no es sumisa.
En una nota para la BBC O’Farrell dijo sobre Agnes: “Me distraje un poco al ver lo mal que la historia y la academia han tratado a la esposa de Shakespeare, la mujer a la que nos han enseñado a llamar Anne Hathaway. En realidad, solo se nos ha ofrecido una única narrativa sobre ella, y la mayoría de los biógrafos simplemente la han dado por buena: que era una campesina analfabeta que lo atrapó para casarse con él, que él la odiaba y que huyó a Londres para alejarse de ella”. Respecto a cómo la autora nos muestra a la protagonista Jo Eldridge Carney, experta en las obras de Shakespeare y profesora de inglés en el College of New Jersey le dijo a BBC: “Este retrato (el de O'Farrell) es un repudio deliberado a siglos de suposiciones infundadas sobre Anne, ya sea como una santa paciente pero aburrida que mantenía encendido el fuego del hogar en Stratford, o como la arpía promiscua que atrajo con engaños a Shakespeare a un matrimonio miserable”. Y agregó: “Aunque puede resultar tentador ver a la Anne de O'Farrell como un simple intento de convertirla en una feminista de principios de la Edad Moderna, una figura más acorde con nuestras propias sensibilidades, este retrato se alinea de hecho con lo que sabemos sobre las vidas de muchas mujeres de aquella época”. En suma, la Agnes que nos regala Maggie es una compesación producto de la investigación que logra dar en la tecla con cómo sería una mujer del 1500.
En cuanto a la película dirigida por Chloé Zhao, para empezar, voy a copipastear lo que dije en Letterboxd: “No me parece una mala adaptación pero siento que va a los pedos y le faltan instantes contemplativos. La forma en la que avanza la historia es medio a los cachetazos y estática a la vez. Pasa de un lugar a otro casi a los saltos. Paradójicamente, siento que le sobra como una media hora.
El vacío de Agnes y cómo se apaga tras perder a su hijo se refleja poco y apenitas en el color de una prenda. Si no hubiera leído a Maggie me hubiera costado un montón conectar con la película.
Las actuaciones están bien, Paul tiene un talento fascinante para el drama, Jessie tiene bien ganados todos los premios. Pero así y todo siento que le faltó drama contemplativo al film.
Lo que más bronca me da es que Chloe me cae diez puntos y siento que esta película podría haber sido un mail por momentos por cómo está construida”.
En suma: La película está ok pero, para mí gusto, le falta. Eso que Chloé tiene una sensibilidad muy especial para contar historias. Tal vez, el drama que esperaba es diferente al planteado y por eso no me llegó del todo. Es bastante incómodo cuando eso sucede, porque, por un lado, tenés a la directora que te cae bien, por el otro, a la historia que te gustó, después ambas se encuentran en pantalla y no forman el elemento que esperabas. Más aún cuando es tan aclamada en todos lados. No sabés si sos vos, si es la película, si los demás tienen un gusto pésimo o qué.
Un ejemplo de una buena adaptación es la saga de Harry Potter, dónde lo que vemos en pantalla se condice con la idea esperada de los libros. Las únicas dos cosas que le reprocho son: No haber puesto más de los centauros, en especial cuando uno de ellos daba clases, y no haberle hecho el funeral a Dumbledore, espero que la serie lo tenga (si es que llega a irle bien para llegar a ese punto).
Para ir cerrando: Desde mi punto de vista Hamnet libro y Hamnet película son dos cosas que podrían ir por separado. Es más, hasta diría que hagan el camino inverso para llenar esos espacios vacíos que tiene la película y no sentir que la historia va a los saltos. Es decir, primero película y después libro. Con esto no digo que una cosa es mejor que la otra, para nada, sólo que en mí caso tengo mayor preferencia por la forma en la que se cuentan las cosas en el libro. Porque siempre digo que las adaptaciones son eso adaptaciones, valga la redundancia. Hay cosas que se sacan, se modifican, se agregan o se cambian cuando se pasa de un soporte a otro. Siempre lo entendí así aún en casos como estos.
Eso es todo, por ahora.
Nos vemos la próxima.
S.

